Mesa Redonda ‘Programas de Televisión ¿Necesaria regulación?

Publicamos la ponencia de Liliana Rocha de Blume, encargada del Area Legal de la Asoc. Valores Humanos en la mesa redonda “Programas de televisión: ¿Necesaria regulación? organizada por la Asociación Civil Derecho y Sociedad el 06 de noviembre del 2014.

En primer lugar quisiera agradecer a la Asociación Civil Derecho y Sociedad, integrada por los alumnos de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, por esta invitación para tratar un tema de tanta actualidad como es la televisión y la regulación. Además, estoy muy contenta de estar nuevamente en mi querida alma mater.

Yo vengo en representación de Asociación Valores Humanos, en mi calidad de integrante del equipo legal y miembro del Consejo Directivo, de dicha asociación. Asociación Valores Humanos es una organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es defender los valores en los medios de comunicación. Trabajamos en cuatro frentes: televisión, radio, periodismo y publicidad, pero nuestro esfuerzo mayor está dirigido a las quejas por incumplimiento del horario familiar en los programas que se difunden en la televisión peruana. Desde el año 2011, venimos denunciando ante la Secretaría Técnica de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, a los diferentes medios televisivos por inobservancia del horario de protección al menor e incumplimiento de los respectivos Códigos de Ética. Hemos denunciado programas como La Perricholi, Esto es Guerra (secuencia de las fresas), Decisiones Extremas, El Especial del Humor, Amor, Amor, Amor, El Cartel del Humor, El Valor de la Verdad, Bloque de Espectáculos y últimamente los programas Nunca Más y Combate (secuencia El Taburete del Saber). Esta experiencia queremos compartirla con ustedes, a fin de analizar los defectos y las trabas del sistema de autorregulación existente, con el único objetivo de contribuir a la mejora de los contenidos de la programación televisiva.

En el modelo de regulación de la televisión peruana, de acuerdo a la normativa vigente, se busca promover un mecanismo de autorregulación. La Ley de Radio y Televisión, Ley N° 28278, establece que los titulares de los servicios de radio y televisión, deben regir sus actividades conforme a sus Códigos de Ética. En el Código de Ética se deben incluir mecanismos concretos de autorregulación y las disposiciones relativas al horario familiar.

El Código de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, entidad que agrupa a los más importantes medios de comunicación radiales y televisivos, define la autorregulación como el compromiso de los medios de vigilar la calidad de la información que se brinda y considera como tarea de la autorregulación mantener vigentes los valores y principios fundamentales tales como la veracidad, el respeto a la persona humana y la responsabilidad social de los medios de comunicación. Estos principios tan importantes han sido recogidos por el Pacto de Autorregulación suscrito por los asociados de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión.

Cabe resaltar que la prestación de los servicios de radiodifusión, de acuerdo a la ley de la materia, se rige por principios consagrados en la Constitución, tales como la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad, la defensa de los derechos humanos, la protección y formación integral de los niños y adolescentes, así como el respeto de la institución familiar y la responsabilidad social de los medios de comunicación. Estos principios han sido recogidos a su vez, por la Ley de Radio y Televisión, los Códigos de Ética respectivos y por el Pacto de Autorregulación antes mencionado.

No obstante la normativa existente, a la cual he hecho referencia y que en líneas generales es óptima; en la televisión peruana no existe autorregulación, salvo honrosas excepciones. Con mucho acierto, la periodista Patricia Salinas, en su columna de espectáculos, de la revista Caretas, afirma “Cuando el rating está de por medio, la autorregulación no existe”.

Es hecho público y notorio que el morbo y el sensacionalismo predominan en la mayor parte de los programas de televisión. Los temas escabrosos, sórdidos, erotizados o sexualizados y, la violencia física o verbal, están presentes en las producciones que presenta nuestra televisión; y lo que es sumamente grave, en horario de protección al menor. Esta realidad genera dudas sobre la efectividad de la autorregulación por parte de los medios, como mecanismo válido de protección para los televidentes, especialmente para los menores y adolescentes.

Las normas sobre autorregulación y observancia de los Códigos de Ética, están dadas, pero no se cumplen ni se hacen cumplir.

¿Qué hacer si un medio televisivo no se autorregula e incumple su Código de Ética?

De conformidad con las normas citadas, en el Perú, cualquier ciudadano se puede quejar ante la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (si se trata de un medio asociado a la Sociedad Nacional de Radio y Televisión) o puede acudir al Ministerio de Transportes y Comunicaciones),  una vez agotada la queja ante el titular del medio.

Parece muy simple, pero no lo es.

A través de las denuncias que nuestra Asociación ha formulado ante la Secretaría Técnica de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, hemos advertido muchas fallas, trabas e inconvenientes, que no permiten que el sistema funcione adecuadamente. Mencionaremos las más importantes:

1. No se cumplen los plazos estipulados en el Pacto de Autorregulación, para la admisión de la queja,  para el señalamiento de la audiencia de conciliación, para la expedición de la resolución tanto en primera como en segunda instancia. Pareciera que tuvieran la carga del Poder Judicial, no obstante que de acuerdo a lo señalado por el Dr. Jorge Baca, Secretario Técnico de la Sociedad Peruana de Radio y Televisión, en el 2012 se presentaron sólo 20 reclamos ante dicha institución y en el 2013 24 reclamos.

Tenemos un caso de denuncia del programa Amor, Amor, Amor, que está por resolver en segunda instancia, por el Tribunal de Ética, desde diciembre del año pasado, a pesar que el plazo que tiene este Tribunal para resolver es de diez días. Han transcurrido once meses y no se resuelve aún.

2.  Las únicas sanciones permitidas por el Pacto en mención son: la amonestación, difusión de aviso rectficatorio y multa. En un inicio solicitábamos en nuestras quejas, el cambio de horario del programa objeto de la queja,  por inobservar el horario de protección al menor. A través de una resolución, el Comité de Solución de Quejas, que resuelve en primera instancia, consideró que ellos no podían ordenar al medio el cambio de horario porque era atentatorio contra la libertad de empresa.

Según el Dr. Baca, Secretario de la SNRTV, ellos no pueden ordenar el levantamiento de un programa o de una secuencia, porque según su parecer eso sería incurrir en censura.

Únicamente se puede denunciar programas de fechas determinadas y sólo se analizará si dichos programas han incurrido en infracción del horario de protección al menor o del Código de Ética, a fin de que se le amoneste o multe al medio. Hay que destacar que muchas de las sanciones que imponen, son una simple amonestación.

3.  Según el Pacto, la multa podrá ser de hasta 10 UIT’S, no obstante que la Ley de Radio y Televisión señala una multa de hasta 30 UIT’S para el caso de infracciones graves, como es el caso de incumplimiento de las normas relativas al horario familiar e incumplimiento de las disposiciones del Código de Ética.

4.  No hay difusión de las resoluciones por parte de la SNRTV. Sólo consignan en algunas oportunidades, pocos datos. Sería bueno, que en su página web publicaran todas sus resoluciones.

5.  Los procesos ante la SNRTV se han judicializado, a tal punto que es necesaria la asesoría de un abogado, a fin de realizar un seguimiento de los plazos, preparar los diferentes escritos y apelaciones, informar oralmente, etc.

6.  Para admitir el escrito de queja, últimamente la SNRTV, está solicitando prácticamente, la transcripción de las escenas y diálogos de los programas denunciados que incumplen el horario familiar y el Código de Ética, no obstante que el espíritu de la norma es denunciar en la forma más simple posible, inclusive se puede denunciar hasta por vía telefónica.

En consecuencia, se está limitando el derecho del ciudadano común y corriente para efectuar una denuncia. ¿Qué ciudadano va a querer contratar un abogado, con el costo que ello significa, para denunciar un programa de televisión?

7.  Un tema muy importante es el de la conformación del Comité de Solución de Quejas y del Tribunal de Ética de la SNRTV. Estos entes resolutivos están integrados por profesionales que detentan cargos ejecutivos importantes en los medios de radio y televisión. Esa riesgosa cercanía con los medios, limita su capacidad de decidir en forma absolutamente imparcial. Son prácticamente juez y parte.

Otra alternativa sería, en vez de acudir en queja a la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, se podría denunciar ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, para lo cual previamente hay que agotar la queja ante el titular del medio. Hasta este momento no hemos presentado ninguna queja ante la Dirección de Control del Ministerio, por la lentitud con que este organismo del Estado, tramita su procedimiento administrativo sancionador. Un ejemplo: la queja correspondiente a la secuencia del negro Mama, del programa del Sr. Jorge Benavides, transmitida por Frecuencia Latina y presentada ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones demoró aproximadamente tres años en tramitarse hasta la resolución definitiva.

Hemos tenido oportunidad de conversar con el Vice-Ministro de Comunicaciones, a fin de que agilicen el procedimiento administrativo sancionador para las denuncias por inobservancia del horario familiar y del Código de Ética. El asunto ha quedado en ofrecimientos.

En consecuencia, hay que darle fluidez a los procedimientos, a fin de promover una mayor participación de la ciudadanía a través de sus quejas.

El sistema de autorregulación no funciona por las fallas en los procesos antes mencionadas y principalmente porque los titulares de los medios no asumen su función de autorregularse y no toman conciencia de su responsabilidad social.

Dos comunicadores sociales, Mario Villacorta y Juliana Ramírez, en su libro “Responsabilidad Social y las Empresas de Comunicación”, afirman que los titulares de los medios pueden generar dinero siguiendo ciertas reglas éticas y cumpliendo la ley. Señalan que la responsabilidad social es rentable, en cuanto a generación de valor, imagen, reputación y fidelidad, Hay que impulsar el espíritu de autorregulación en los titulares de la radio y televisión.

Es también muy importante, como señala Alexander Chiu Werner, la participación activa de la sociedad, que considere la programación de calidad como un derecho básico e imprescindible para la construcción de una sociedad moderna, inclusiva y formada en valores. Ello, no sólo en razón del derecho de la ciudadanía de exigir el respeto de los derechos y principios constitucionales, sino en virtud del uso que hacen los medios del espectro radioeléctrico, que es un recurso natural, que tiene la calidad de bien público, por lo que pertenece a todos los peruanos y, quienes son autorizados por el Estado para utilizarlo, deben hacerlo en armonía con el interés social, en resguardo de la persona humana y el respeto de su dignidad, así como la protección y formación integral de los niños y adolescentes.

Si las observaciones que hemos formulado al sistema de autorregulación existente no son tomadas en cuenta, y dado el deterioro de los contenidos de los programas televisivos,  habría que escuchar las voces que cada vez con más frecuencia piden la presencia de un organismo regulatorio autónomo, pero dentro de un marco de irrestricto respeto a la libertad de expresión. Ello, en razón de que un organismo regulatorio autónomo facilitaría a cualquier ciudadano la celeridad en la tramitación de sus quejas por programación televisiva atentatoria de los Códigos de Ética respectivos; y, principalmente, por la situación de independencia, en que se encuentra el ente regulatorio con relación a los propietarios y ejecutivos de los medios, lo que le permite juzgar y tomar decisiones sin conflictos de intereses. Pero, para ello habría que modificar la Ley de Radio y Televisión.

Como señala el periodista Giovanni Hinojosa, no se trata de promover intervenciones estatales al estilo de Venezuela o Ecuador, donde el gobierno atenta abiertamente contra la libertad de expresión, sino de desarrollar algún tipo de regulación independiente como en Chile y otros países democráticos como Colombia, Brasil. Estados Unidos, Reino Unido.

No quiero terminar sin destacar la responsabilidad regulatoria de los anunciantes. Ellos son prácticamente los que deciden si un determinado programa sale al aire o no se transmite, ya que sin el auspicio económico los canales de televisión están imposibilitados de difundir sus programas. Los titulares de los medios deben convencer a los auspiciadores de las bondades de su programación.

Los anunciantes deben reflexionar como vienen disponiendo de sus presupuestos para publicidad y si están auspiciando programas que colisionan con sus propios valores empresariales. Es muy importante que difundan su publicidad en programas que estén libres de controversias que pongan en riesgo la reputación de sus marcas o imagen corporativa.

Debido a la situación lamentable de la programación televisiva peruana, con sus contenidos violentos y obscenos, que afectan los valores inherentes a los niños, adolescentes y a la familia; la Asociación Valores Humanos viene luchando denodadamente a fin de que se respete el horario de protección al menor, en estricto cumplimiento del Artículo 40 de la Ley de Radio y Televisión. Dado el nivel de penetración de la televisión en los hogares, casi el 100% de la población tiene televisión, eso lo podrá explicar mejor la representante de Concortv; no podemos permitir que nuestra niñez y juventud se esté formando con patrones de conducta que muestran antivalores como ofrece la programación televisiva, así por sus contenidos obscenos, indecorosos, vulgares y presencia de violencia física y verbal que afecta el bienestar social, espiritual y moral y la salud mental de los niños y adolescentes.

La libertad de expresión no es irrestricta, tiene como límites: la defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad, el derecho al honor, a la intimidad y la protección de los niños y adolescentes. Cualquiera que ejerce su libertad de expresión asume deberes y responsabilidades.

Finalmente queremos resaltar que si la televisión emite contenidos de calidad, la gente se acostumbrará a ello. El artículo 14 de la Constitución Política del Perú señala que los medios de comunicación social deben colaborar con el Estado en la educación y en la formación moral y cultural. Como afirma el escritor Eduardo Adrianzén “El problema educativo peruano es tan grande que lo peor que podemos hacer es seguir contribuyendo a la ignorancia”. A lo que habría que agregar afectando la formación en principios y valores de nuestra niñez y juventud.

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